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Música en las escuelas ¿Para qué?

Cuando se habla de formación musical se piensa inmediatamente en conservatorios, escuelas de música, orquestas, bandas, carrera musical, entre otros. Pocas veces se piensa en los beneficios de aprender un instrumento musical o cantar.

En nuestro país, muchos conciben la música como un simple pasatiempo. Muchos creen que es una pérdida de tiempo. Parte de este pensamiento se debe a que la formación musical ha ido en función de que los alumnos aprendan de manera “rápida y fácil”, a tocar un instrumento o cantar obras musicales, o canciones que muchas veces son complicadas, pero que tienen un sentido, un porqué. Resulta que la música es mucho más importante que una simple asignatura que las instituciones imparten por cumplir un curriculo. Algunos habremos leído o escuchado que aprender música tiene beneficios para quienes practican algún instrumento o cantan. En efecto esto es así. La música es primordial en el desarrollo del ser humano, desde el inicio de su vida en el vientre de la madre.


Algunos beneficios de estudiar música

Según estudios realizados por la Universidad de Northwestern, algunos de los grandes beneficios de estudiar y aprender música, son los siguientes:


1) Estudiar música en la infancia mejora las funciones cerebrales de adulto.Un interesante estudio realizado en la Universidad de Northwestern, en Evanston, Illinois (EEUU), demostró que los individuos que habían estudiado música tenían mejores respuestas cerebrales frente a sonidos complejos; lo cual se traduce en beneficios que van desde una mejor percepción auditiva, mayor función ejecutiva y un empleo más eficaz de herramientas comunicativas.


2) La música ayuda a la superación de la dislexia. Está demostrado que estudiar lenguaje musical o tocar el piano mejoran notablemente la coordinación de las personas disléxicas. “Los investigadores sostienen que la práctica musical temprana beneficia (a los niños con dislexia) en el aprendizaje de la lectura”. María Celia Ruiz Bernal, Directora del Real Conservatorio Superior de Música ”Victoria Eugenia” de Granada en el artículo “Dislexia y Musicoterapia”.


3) Tocar un instrumento puede mejorar la capacidad de aprender idiomas. Según la Northwestern University de Illinois, las conexiones cerebrales que se producen cuando se toca un instrumento pueden ayudar en otras formas de comunicación como el habla, la lectura o la comprensión de otros idiomas.

Entre otros beneficios de estudiar música se encuentran: aprender a trabajar en equipo, la disciplina, la coordinación motriz y en el caso de los cantantes, la correcta técnica al cantar ayuda a oxigenar el cerebro.


Habremos escuchado también que quienes aprenden música mejoran en las matemáticas ¿Será esto cierto? ¿Quiere decir que si un alumno aprende música sacará solo buenas notas en matemática? No, esto depende de varios factores, que abordaremos con más detenimiento más adelante, pero definitivamente puede ser una herramienta para mejorar el aprendizaje y comprensión de áreas de dificultad en el estudio. Son múltiples los beneficios de la música en los niños, jóvenes y adultos, y van desde mejorar la concentración hasta ayudar a personas con algunas discapacidades (esto a través de la musicoterapia).


Los Errores en la Enseñanza Musical


Lo anterior es solo parte de los beneficios de aprender música, pero si la música tiene tantos beneficios, ¿porque en la realidad no se ven reflejados? ¿Por qué hay estudiantes en las escuelas donde la música en lugar de ayudarles, les estresa?


Para responder a estas preguntas es necesario analizar varios contextos que se dan en la enseñanza musical en nuestras escuelas. A continuación explico dos elementos esenciales en los cuales, a mi parecer; no se toman en cuenta en las instituciones educativas. Esto lo comparto desde mi experiencia en ambos lados del escenario: como estudiante en mi etapa escolar y como maestro en la actualidad.


1) Resultados a corto plazo


Uno de los grandes errores que se da cuando los alumnos inician su formación es hacerle creer al estudiante y a sus padres que en un tiempo específico se verán resultados. Si trasladamos esta forma de pensar a la escuela, sería lo siguiente:


Un grupo de alumnos que toquen una o varias piezas musicales para un evento escolar en un tiempo determinado.


Resultado: habrán alumnos que tocaran con facilidad lo que se les enseñe, pero habrán otros (la gran mayoría) que terminarán frustrados por no poder lograr el objetivo planteado de una manera satisfactoria y por consiguiente el aprendizaje musical se vuelve estresante y se percibe como una pérdida de tiempo que a largo plazo no tendrá beneficios.

Como estudiante, esto genera un estrés cuando hay algo que no sale bien y no se sabe cómo abordar el problema, sin contar que quizás las melodías que están aprendiendo, no son del agrado y por lo tanto no hay motivación. Se están preparando para algo mecánico.


Como maestro, este escenario es complicado, pues se espera que en un tiempo tan corto se obtengan resultados y lo que se obtiene es una calidad baja y el desánimo tanto de los estudiantes como del maestro, en donde pareciera que el maestro es el que no puede hacer avanzar al grupo. Lo importante, antes de iniciar proyectos así, es la motivación.


2) El Maestro

Que tengas un buen músico no quiere decir que tengas un buen formador”. Estas palabras las recuerdo de mi director en la escuela de música, donde aprendí trombón. Y es que una cosa es ser bueno profesionalmente en un área específica y otra cosa muy distinta es saber transmitir esos conocimientos a un grupo de alumnos. A veces ocurre que un profesor puede ser muy buen músico, pero no es buen formador para la música.


Para dedicarse a la formación en la música hay que tener en cuenta ciertos aspectos que debe tener un formador de música:



Vocación: Sin esto, cualquier intento dedicarse a la enseñanza musical serán en vano, pues no habrá motivación de querer enseñar a los alumnos en cada clase lo que el maestro sabe, más bien será una cuestión de ir a cubrir un tiempo determinado en donde “algo” deben aprender y así cumplir con las horas clase.


Paciencia: Todo maestro de música debe ser paciente con todos sus alumnos, mi maestro de trombón me decía: “Si quieres dedicarte a esto de enseñar música, debes saber que habrán alumnos que te entenderán a la primera; a otros, les costará un poco pero lo lograrán. Por ultimo, habrán algunos con quienes deberás tener mucha más constancia” como maestro, la paciencia es fundamental al momento de enseñar.


¿Cómo lograr los Beneficios de Aprender Música?


En primer lugar diría que para lograr alcanzar los beneficios del aprendizaje musical, habría que colocar la música en nuestras escuelas tradicionales, como una opción para los alumnos interesados en aprender música creando un programa de verdadera formación musical en donde se dé seguimiento a los alumnos a través de toda su vida escolar.

En mi experiencia como profesor de música a nivel personalizado y a nivel escolar, he aprendido que para lograr con éxito los beneficios de la música se deben tomar en cuenta varios factores que a continuación explico y que pueden ser aplicados en la escuela:


1) El alumno debe ser quien desee aprender música.


Es muy común escuchar a algunos padres de familia que le dicen a un músico: “quiero que mi hijo aprenda música ¿Puede darle clases?”. El problema surge cuando el alumno no quiere aprender música, pero por dar gusto a los padres o por obligación, recibe las clases a disgusto y el resultado es que el alumno se frustra y no avanza aunque reciba muchas clases al mes.


En la escuela, se debe dar la opción de que el alumno que realmente desee aprender tenga una formación adecuada, para que pueda desarrollar sus habilidades musicales, a los estudiantes que no se les vea mayor interés, darles la opción de estar de oyentes en las clases de música para que puedan animarse a aprender o fomentar la investigación de la música que le gusta y poco a poco animarlos a intentar tocar alguna pieza acorde a su nivel para luego ir aumentando la dificultad, pero siempre llevándolos a su ritmo.


2) El alumno pone el ritmo de aprendizaje


¿El alumno puede hacer lo que quiera? No. Cuando se dice que el alumno pone el ritmo de aprendizaje, es porque el objetivo de esto será que el profesor haga saber al alumno, que se avanzará dependiendo del nivel de práctica que logre en cada clase. De esta manera se evaluarán los avances con mayor precisión y se lograra algo muy importante en el alumno: Disciplina.


3) Autorítica Constructiva


Esto es muy importante de crear en los estudiantes. Usualmente esperan a que el profesor o los padres, les digan qué piensan de sus logros, pero, sobre todo, de las cosas que deben mejorar; pero muy pocas veces hay alumnos que crean una crítica de sí mismos. Los que lo hacen, por lo general son muy duros consigo mismos.

Los alumnos deben aprender a evaluarse a sí mismos de una manera constructiva; saber que es lo que hacen bien y en que es que deben mejorar, pero no de una manera fatalista. El maestro puede, más bien, orientarlos para saber manejar las situaciones difíciles en su proceso de aprendizaje, pues la clave es disfrutar la música.


La música debe ser orientada más allá de lo puramente musical. Debe ser una herramienta que ayude a los niños y jóvenes a superarse en el plano personal. La música es transformadora y a partir de ahí pueden experimentar su capacidad de resolver sus propias dificultades, pues requiere constancia, amor y disciplina.


La música es hermosa, y debe ser igual la manera de abordarla. En las escuelas, es un eje fundamental y debería ser un agente crucial en la forma de aprender.


Salvador Lúe

Músico

Guía pedagógico de música en

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